Foto: Todo Cuba

¿En realidad son mujeriegos los cubanos?

Estoy segura de que esta pregunta despertará la curiosidad de unos, el orgullo de algunos y la ira de otros. Es que los cubanos en temas amorosos somos algo así como la bomba, explosiones de todo tipo de sentimientos y actitudes.

En respuesta a la interrogante muchos dirán que sí,  y  siempre habrá alguien que diga  lo contrario, pero lo cierto es que en cuestión de amor  el cubano deviene fuente de polémica contante.
Debido a la inmensa fama de seductores y buenos amantes que ha recorrido el mundo, los isleños también se ganaron el estigma de mujeriegos y descarados. Pero analizando con cabeza fría, puede ser que el verdadero motivo del rumor está en la seguridad que emanamos hombres y mujeres de Cuba.
También viene de la necesidad de no estar solos, de sentir y dar amor. Pero cuando no lo encontramos, lo buscamos ahí donde esté. Dejan de importar  entonces las normas predeterminadas por la sociedad, y aquello  que dice lo que está bien o mal. Luchar por la felicidad propia constituye una obligación con nosotros mismos, y  si a alguien le molesta, que se aguante.
Claro, como en todos los países los hay mujeriegos y sin respeto por los sentimientos ajenos, pero en esencia, el cubano tiene un no sé qué  capaz de atraer, de encantar, y eso también lo hace propenso a muchas tentaciones.
Para algunos en realidad la clave está en la manera como manejamos  la ruptura sin prejuicio alguno. Lo que no funciona  debe terminar, y nos resulta incensario guardar luto por algo que ya fue. Enseguida  comenzamos la búsqueda de ese gran amor a la vuelta de la esquina.
¿Rápidos? Si, puede ser, pero rápidos para amar, para darlo todo sin importar  las circunstancias. Rápidos para proteger, para  sentir,  para hablar.  Rápidos también para superar malos recuerdos y sustituirlos con otros  más intensos. Somos rápidos si, para ver la vida y el amor  como la guerra diaria que debemos ganar. Y si a eso le dicen por el mundo  mujeriego o promiscuo, pues el nombre por feo que sea, no va a cambiar la manera en que sentimos sentimos.
 

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