Ciego de Ávila: bajo peso de recién nacidos entre las causas de aumento alarmante de mortalidad infantil

El bajo peso de recién nacidos es una de las causas de altos índices de mortalidad infantil en la provincia de Ciego de Ávila con una taza de 13,8 por cada 1,000 nacidos vivos -la más alta del país.

Luis Carmenate Martínez, funcionario del Programa Materno Infantil (PAMI) y jefe del Grupo Provincial de Ginecología y Obstetricia, dijo al diario local Invasor, que la estadística, que duplica la del año anterior, se traduce en la muerte de 45 niños menores de un año durante 2021 (hasta el pasado 7 de diciembre).
En la elevada tasa “inciden el bajo peso al nacer y la prematuridad en la morbilidad y la mortalidad del territorio, asociados, fundamentalmente, a la hipertensión arterial, el crecimiento intrauterino retardado y el embarazo en la adolescencia", explicó el funcionario.
“Muchos bebés llegan al servicio de Neonatología con pesos extremos (menos de 1,500 y 1,000 gramos), que ponen en riesgo su vida y extienden la estadía hospitalaria”, agregó el dirigente señalando fallas en el desempeño de los profesionales de la salud en lo que concierne a “la atención prenatal, la evaluación de los riesgos en las embarazadas y la aplicación de protocolos”.
Ausente en las agravantes del bajo peso en recién nacidos está la crisis alimentaria que atraviesa la provincia como efecto dominó de la debacle económica en el país, sobre la cual el propio medio estatal reportaba recientemente bajo el título “La proteína animal se nos escurre”.
El texto parte de la responsabilidad de los sanitarios en la atención primaria, como el médico y la enfermera de la familia, de quienes “a veces las gestantes no reciben el seguimiento oportuno” y aborda la falta, tanto de especialistas en el PAMI como de “recursos materiales, decisiones oportunas y control”, así como las precarias condiciones en hogares maternos, hospitales y en salones de parto y cesárea.
Como ejemplo de lo anterior, se menciona “un alza de las infecciones asociadas a los servicios sanitarios” a consecuencia de “la situación constructiva de los salones de parto y cesárea, y de otras estructuras en el Hospital Provincial General Docente Doctor Antonio Luaces Iraola”, que habla del deterioro de la institución de salud encargada de la maternidad en la provincia y la crisis epidemiológica en la salud pública.
Otro indicador señalado por el medio de prensa es la disminución de la natalidad de 4,000 a 3,000 en los últimos cinco años y el aumento en la mortalidad materna de dos a 11 gestantes en comparación con el año anterior. 
Sin ignorar el impacto de la pandemia en los servicios sanitarios, el texto habla de la reticencia de gestantes para ingresar en hogares maternos en muchos casos distantes y sin las condiciones necesarias para asumir la atención médica y alimentación requeridas ante un embarazo de riesgo, y que se encuentran a media capacidad en estos momentos.
“Ya nadie se asombra si la negativa a ingresar a un hogar materno pasa sin la debida observancia por parte de los factores de la comunidad o las comisiones de prevención, o si las razones de la gestante se sustentan en tener que trasladarse a otro municipio o que el centro no reúne todas las condiciones. Ante la magnitud de los riesgos, los 10 hogares y sus aproximadamente 150 camas debieran quedarse cortos y no a media capacidad como están ahora”, se lee en el artículo.

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